Pregunta:
Me pregunto sobre la relación entre el acto sexual y nuestro crecimiento espiritual. ¿Existe esa relación entre nuestro cuerpo y nuestra alma, entre la energía sexual y la espiritual?

Respuesta:
En la mayoría de las filosofías orientales encontramos un nexo, incluso una total integración, entre la sexualidad o el sexo mismo y la espiritualidad. Digamos que la sexualidad ofrece a nivel físico una experiencia muy cercana a lo que podemos considerar la presencia del espíritu, al gozo que el espíritu produce. La experiencia sexual a nivel energético puede hacer que literalmente nos desconectemos de todo lo que nos distrae, incluyendo miedos e inseguridades. Hay un momento en el que sentimos que todo el mundo externo se paraliza o desaparece en un instante. Algunas teorías dicen que, si tienes muchos de esos instantes vas a facilitar la conexión con tu espíritu, pero la verdad no conozco mucha gente que haya llegado a vivir la experiencia de su espíritu por tener muchas experiencias sexuales satisfactorias o sublimes. Lo que sí es mucho más probable es el camino inverso, es ir, no del sexo a la espiritualidad, sino de la espiritualidad al sexo: si nos hacemos más conscientes, si adquirimos disciplina en la meditación, si mantenemos el rumbo de bienestar que nos dicta el espíritu, si impedimos que nuestra mente nos empuje hacia el territorio del miedo y la desconfianza, todo eso va a asegurar que la experiencia sexual no tenga unos picos satisfactorios sino que sea satisfactoria en sí misma. Si partimos de esta premisa, la sexualidad se integrará plenamente a nuestra evolución personal.

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